martes, 25 de febrero de 2025

Contigo

Sigo mirando álbumes envueltos en papel de seda de tiempos pasados. Sigo enredada en el recuerdo de mi madre. En esta etapa de nostalgias e impotencias.

En todas las fotos, ella mirando a mi padre. Enamorada. Él, tan guapo, ella, tan entregada, tan sabia. Mi padre, con su pelo oscuro y rizado, con aquellas canas bonitas al final de su vida, con una boca carnosa y amable que, por fortuna, han heredado mis hijos y nietos. Con un don innato para gustar a todos. Tan entregada, digo. Cuando mi padre murió ella tomó el testigo. No era débil, ni sumisa, nunca lo fue. Simplemente quería que su marido brillara con la luz de los dos.

Ella era la que manejaba el timón de la embarcación, la que decidía el rumbo, pero siempre le dejó a él la parte amable de la travesía. El papel de capitán de la nave.
Él era el que nos regalaba, el que invitaba, el que depositaba, en la mano de los nietos, pequeñas sorpresas en cada visita. Ella se mantenía en la sombra, sonriendo y agarrada al dedo meñique de su hombre. Nunca les gustaron las salidas en multitud. Iban solos. Los dos. A procurarse huidas que solo les pertenecían a ellos.
Una tarde, ya muy malita, salimos a pasear y nos sentamos en un banco; mi madre levantó la mirada hacia las nubes y comenzó a hablar, como si acabara de recordar un instante escondido entre los pliegues del alma. Reciente aún. Me contó que mi padre, en una de las salidas que hacían por el centro de Madrid, buscando lugares con encanto para tomar el aperitivo, se paró en una calle y le preguntó si sabía dónde estaba, quizá para demostrarle su conocimiento del callejero. A veces, si es verdad que le gustaba fanfarronear un poco, al fin y al cabo, mi madre le había dado pie para ello. Y que ella, me contó, con la mirada aún imantada hacia el cielo, le contestó, obviando la dirección de la pregunta: contigo.
Luego se levantó y me dijo que ya quería regresar a casa.
Esa anécdota me emociona y me produce envidia. Nunca he sentido eso con ninguna de mis parejas, y debe ser hermoso.
Contigo.



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