lunes, 6 de noviembre de 2017

TENEMOS VISITA

     TENEMOS VISITA , es una nueva sección del taller de Escritura Creativa y Ludolingüística Asiole Dorpa.
     El mes pasado nos visitó la escritora Margarita García Gallardo y compartió con los talleristas su método de trabajo, sus proyectos, su trayectoria y su sonrisa.
     Esta tarde ha sido el poeta leganense Santiago Gómez Valverde el invitado. Un goce.



     Ha contestado a nuestras preguntas, nos ha dado la primicia de su próximo libro, nos ha regalado La palabra y el tiempo y un par de canciones acompañado de su guitarra, ha recitado sus poemas:

Este roble nació para ser silla.
Este átomo de luz para ser alba.
Esta noche para amueblar tus ojos.
Este silencio para ser palabra.
Esta memoria para ser olvido.
Esta sonrisa para ser espada.
Esta boca para esculpir tu nombre.
Este camino para ser distancia.


     La tarde nos supo a poco, el tiempo, ajeno a nuestro deleite, no nos concedió una tregua y tuvimos que dejar el juego de las palabras y el olor de la música. 
     Le emplazamos para otro día y no lo ha dudado.
     Desde aquí le doy las gracias. Por poeta, por artista y por amigo.

El poeta con Toñy y María.

Santiago se quitó su sombrero para dejarme protagonismo.

El mes pasado con la escritora Margarita García Gallardo.

Nota. Me dicen que haga mención al riquísimo y poético bizcocho de nueces que nos trajo Magda. Pues dicho queda.






jueves, 2 de noviembre de 2017

La metamorfosis de la luna.

     



      Si yo hubiera sabido que te irías, hubiera cosido con puntaditas pulcras y rotundas tu sonrisa en el borde de mi falda, hubiera guardado más instantes en ese cajoncito de la memoria que te reservo, momentos de lunes robados, encuentros fugaces que nos regalábamos para mirar  juntos la metamorfosis de la luna, besos rápidos o lentos, todos los besos.
     Aún tengo, en el hueco de las manos, la intensa presión de las tuyas, aún te huelo.
     Si yo hubiera sabido que te irías, hubiera llorado aquella tarde de miedos y de prisas, te hubiera pedido tiempo, más sol, más tardes ociosas, más recuerdos, te hubiera pedido un hijo.
     Si  hubiera sabido que te irías, hubiera deseado no conocerte, no jugar al amor, no haber descubierto esas grutas luminosas donde me llevaste, no saborear la ambrosía de la pasión; hubiera escapado hacia otros bosques, más sombríos quizá, pero menos inmensos, más llevaderos, lugares comunes, con árboles caducos de raíces escondidas, caminar de noche.
      Si hubiera sabido que te irías te hubiera robado la risa y la chispita oscura de tus ojos, esa mirada lasciva y hambrienta que me ofrecías, te hubiera saciado más, me hubiera muerto más veces entre tus brazos. Tendría un hijo entre los míos.
     Ahora, miro hacia el horizonte, sin montañas ni bosques que me regalen futuros.  Sin lunas. Ahora hace frío.

       No nos veremos morir.




*Imagen tomada de la red.

viernes, 20 de octubre de 2017

Les presento mis besos...

     Aquí, en mi blog, en mi casa, que es la vuestra, tengo, debo dejar, las palabras de presentación de mi amigo, el escritor, maestro y filólogo Carlos Cuadrado. Tanto cuidado y cariño hay en ellas que no puedo hacerme la dueña absoluta.
   La librería Punto y Coma se llenó de amigos, se llenó de luna, de versos y de sonrisas cómplices.
     Yo, humildemente, no puedo pedir más.
   Desde aquí, gracias a todos los que fueron y a los que no pudieron asistir, pero me enviaron su abrazo.

Con Carlos Cuadrado Gómez

Aquí os dejo su presentación:

     "Esta tarde tenemos la suerte y el honor de presentar el libro de Eloísa Pardo: Besos de nitroglicerina en el corazón. Doy mi enhorabuena y manifiesto mi gratitud a la librería Punto y Coma, es decir, a Fernando, por posibilitar eventos culturales como el de hoy.
     Ser el telonero de esta presentación me hace muy feliz. No sobrepasaré los diez minutos: las antesalas sólo son un anuncio de la sala principal y se recorren en un momento, no son largos pasillos o estrechos corredores  laberínticos.
     De Eloísa Pardo, previo pacto con ella, diré sólo cinco datos biográficos, porque, con todo el respeto a la autora, cuando una obra literaria es de calidad, como es el caso de Besos de nitroglicerina en el corazón, la biografía de la autora, poetisa en este caso, importa poco. La mayor recompensa para un escritor es que su obra por ella misma cause interés a desconocidos y ése es el futuro que auguro a este poemario.
      Los cinco datos biográficos son:
      Uno. Eloísa es una pepinera de Tomelloso.
      Dos. Le gusta pintar, tunear cuadernos y tiene tres hijos.
   Tres. Su primer amor fue Haro y su segundo amor ha sido y es Chewie. Haro, ya difunto y Chewie, vivo y coleando, son perros.
   Cuatro. Su anterior poemario, Pronto será oro el membrillero, fue premiado y publicado por la Biblioteca de Autores Manchegos. Y no me extraña.
   Cinco. Los poemas de Besos de nitroglicerina en el corazón estuvieron metidos en un cajón hasta que Eloísa sintió que debía sacarlos a la luz en forma de libro. En otro cajón esperan igual suerte otro poemario y un libro de relatos cortos.
    Añado por mi cuenta un sexto dato no pactado. El duende y las musas, a la vista de los resultados, tienen que existir y más cuando sabemos que Eloísa escribe del tirón y no corrige o corrige poco, ¿para qué?


      Pero hablemos del libro, que es a lo que hemos venido.
    Como lector, mi primer pensamiento, a medida que lo iba leyendo, fue: ¿De dónde ha salido esta mujer? Soy un lector habitual de poesía y reconozco que Besos de nitroglicerina en el corazón, es lo mejor que he leído últimamente. Ya había leído con anterioridad Pronto será oro el membrillero y con sumo interés abordé esta nueva obra. Si la primera me pareció de gran calidad, esta segunda además me ha sobrecogido y, personalmente, opino que en ella Eloísa se supera.
    El lector que se aventure en Besos de nitroglicerina en el corazón se va a encontrar con un libro de poesía culta, según los cánones de la retórica tradicional. Con la excepción de dos sonetos, el libro está escrito magistralmente en verso libre, con una cadencia y un ritmo ágiles y equilibrados, por donde las palabras, metáforas, comparaciones, anáforas, etc, viajan con suavidad, sin trompicones, como el vuelo de las aves migratorias en otoño.



   En manos de la autora, una experiencia de profundo dolor, se transforma en arte poética.
    Experiencias de dolor tenemos todas las personas, y cuantos más años se tienen menos inevitables son. En este caso, al menos en el marco simbólico que crea Eloísa, la literatura salva a la escritora del desastre personal y del suicidio.
    A la princesa Sherezade la literatura la salva de morir en manos del sultán, mil y una noches de narraciones redimen su vida. A la poetisa de Besos de nitroglicerina en el corazón los versos la salvan de sí misma.       Porque uno mismo, ¿quién lo duda?, es el mayor peligro al que nos enfrentamos en esta vida.


     La experiencia poética o la experiencia literaria, al menos en mi caso, se produce en la lectura. Besos de nitroglicerina en el corazón, en el proceso de lectura, me ha aportado dos cosas que, en mi opinión, son claves en la poesía: por un lado, la experiencia estética, es decir, el sutil contacto con la belleza que nos libera por momentos de lo prosaico de la existencia; y, por otro lado, la experiencia del conocimiento, del cónocete a ti mismo de los griegos, difícil y heroica tarea en la que la poesía es un instrumento poderoso y una tabla de salvación.
   Antes de consumir los diez minutos, quiero decir que Besos de nitroglicerina en el corazón es un libro escrito por una mujer, por las entrañas y el alma de una mujer. Hay experiencias que a mi me están vedadas por la biología, pero que puedo intuir gracias a los poemas de Eloísa.
   Pero entrar ahora en detalles sería destripar el libro y no es mi intención.
    Con su permiso, leeré un poema y os dejaré con ella.
    Mi propósito esta tarde es disfrutar y estoy seguro de que así será.
    Termino con 2 de diciembre, miércoles (pag. 12)

¿De dónde sacan el impulso final 
los suicidas?
¿Cómo es el momento en que avanzan
hasta el abismo?
¿Qué hora prefieren?
He pasado la noche escribiendo rencores que me disculpen.
A tus ojos, digo.
Para que perdones la huida,
para que no te muerda la culpa.

Mientras acudo al salto, escribo.
Las palabras me sujetan el ansia,

el olor de la tinta
me detiene.



Eloísa tiene la palabra y el verso".

Leganés 19 de octubre de 2017.
Carlos Cuadrado Gómez.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Eloísa Pardo, poeta de guardia. Reseña del grupo responsable de Ocio en Leganés.

Eloísa Pardo, poeta de guardia.

Solo una mujer excepcional vaciaría una caja de medicinas y la llenaría de poesía. Sí, poesía. Pequeños fragmentos que preñan envases de antiácidos, analgésicos o antipiréticos que luego regala a propios y extraños. Solo alguien tan especial como ella, alfombraría el suelo de un encuentro poético con hojas de árboles que contienen versos. No todas las mujeres que conozco saben preparar como Eloísa una ensalada de cuentos o visten los árboles con bufandas de lana antes de una fiesta. Pocas, pertenecen a la orden literaria de Francisco de Quevedo y es la única que conozco que esté poéticamente de guardía las 24 horas en Leganés. Eloísa Pardo, rara avis, es una caja de sorpresas. Escritora, poeta, monitora del taller de escritura creativa de la Universidad Popular en el  Centro Cívico Santiago Amón, responsable de cultura de la Casa de Castilla la Mancha y miembro de la junta directiva, madre, hija, esposa, mujer. Artista. Creadora.
Eloisa se atreve con todo. En 2016 resultó premiado su primer poemario Pronto será oro el membrillero. Este premio de la biblioteca de autores manchegos en colaboración con la diputación de Ciudad Real trajo consigo la edición de su primer poemario. Como ella misma explica, este conjunto de versos sencillos surgen de la pérdida de su amiga L. quién falleció a causa de un cáncer. A Eloisa le diagnosticaron uno al mismo tiempo. Ambas surcaron el dololoroso camino de la enfermedad de la mano, hasta que el depredaror voraz las separó, sin tener siquiera una foto juntas que perdurara en el recuerdo. Este poemario es un homenaje a ella. No hay melodrama, hay autenticidad y vida en todas las palabras. Página 15, he llorado, supongo que de alegría, hace ya tiempo que nada removía mis costuras.
En 2017, Eloisa Pardo presenta sus Besos de nitroglicerina en el corazón.  Colección de poemas que nacieron de las nostalgias, de los deseos no deseados y del frio de un diciembre oscuro. Un poema diario que le conectó de nuevo con la vida, en sus aspectos más amargos, desmedidos, bellos. La nitroglicerina como vasodilatador salva vidas y como explosivo las aniquila. Así es la vida unos días te aplasta y otros te ofrece mil razones para continuar. Besos de nitroglicerina en el corazón es un conjunto de poemas para leer a deshoras en la tranquilidad de los sueños ajenos. Eloisa presenta este segundo libro el día 19 de Octubre en la librería Punto y Coma de Leganés a las 20.00h. Y por si fuera poco, el 2018 promete traer consigo la recopilación de sus relatos.
Eloísa es excepcional pero cualquier persona puede entender lo que escribe porque todos soñamos lo mismo, tememos lo mismo. La poesía le da cobijo como se lo da también a las alumnas y alumnos que acuden a su taller de escritura creativa o a sus  clases de alfabetización en la casa regional de Castilla la Mancha. A Eloísa le maravilla ver el cambio en los que asisten a sus clases. Suelen encontrar su propia voz al sacar su yo más profundo a través de la tinta con la que escriben y reescriben sus historias. Los que la leemos también encontramos el consuelo en la belleza de su escritura y en la universalidad de los sentimientos que afloran de su obra. Yo, a Eloísa le alfombraría su camino literario para que siga explorando el universo de la palabra y espero compartir con ella muchas cajas de medicina poética y muchas publicaciones más.
(Gracias a Cristina y Pedro por esta reseña tan amable y elogiosa. Trataré de estar a la altura).


lunes, 16 de octubre de 2017

Ruta de los patios.


     Fin de semana largo y vivido. Disfrutado. En Villanueva de los Infantes. En mi Villa Favorita. En mi patio. En todos los patios.    Recitando y escuchando recitar. Exposiciones, música, literatura, escenificación, poesía, teatro, autores clásicos. 
      Es ya la V edición de la Ruta de los Patios.
    La Organización estima en más de diez mil visitantes los que han recorrido todos los patios, bodega, espacios escénicos, iglesias y rincones con encanto del Lugar de la Mancha.

     Iniciativa de la Plataforma Campo de Montiel Histórico.




En la puerta de mi patio con Ana García, guapísima y simpática guardiana y Luis Riaza, amigo y personaje señero del Lugar.

Mi fachada con historia.





Con Franco Méndez, actor que encandiló a todos con sus performances.





Instantes. Con Amelia Quintana y música de los Troballeros.

El orgullo de participar con mi patio.



Recitando a Quevedo y acompañada con el estupendo dúo de flauta.



      Todos los patios en continuo trasiego. Buena organización. En las calles sol, terrazas llenas y el sonido traqueteante y campanillero de los coches de caballos. Ruido de espadas entrechocando en duelos enconados. Brindis, chiquillería escuchando textos del Siglo de Oro.

     Y volvemos al presente después de caminar por el túnel del tiempo durante cuatro intensos días.
      Y se queda mi Villa Favorita con las persianas subidas, con las llaves puestas, con las islas de aspidistras recién regadas.
      Esperando.



lunes, 2 de octubre de 2017

Talleres de escritura.


 Atrévete. No tienes nada que perder.
 Y ganarás una vida nueva y diferente. 
 Y nos volveremos locos con el olor de la tinta. 
 Y no moriremos. 






domingo, 1 de octubre de 2017

Reseña crítica de Besos de nitroglicerina en el corazón.

Leganés, 30 de septiembre de 2017

     Buenas tardes, Eloísa:
   He terminado Besos de nitroglicerina en el corazón, lo he dejado reposar para evitar que lo sentimental influya demasiado en el análisis y te hago este sincero comentario, creo que desapasionado y bastante objetivo, hasta donde ese adjetivo nos permita.
    Pensemos que no te conozco y que te hablo del libro de otro.
   El libro es de lo mejor que he leído últimamente de poesía. Soy un lector habitual de poesía, no me tengo por gran lector, ya quisiera, pero este género, que me parece “el mejor” género literario (literariamente lo más grande es ser poeta, si no, que se lo digan a Cervantes o a tantos otros), me atrae y soy aficionado a él, aunque yo no lo escriba o sólo haya hecho algún escarceo “escolar”. Esa es la primera impresión.
    Creo que la autora toca el alma humana —permítaseme la metáfora de “alma”, me parece excelente— y consigue un par de cosas que sólo consigue la buena literatura y, por lo tanto, la buena poesía: emocionar y ser un medio de autoconocimiento para el lector. Pienso que la experiencia literaria se produce fundamentalmente en el lector.
    La autora, entrevé el lector o explícitamente ella lo dice, parte de una experiencia personal de profundo dolor, que en las manos de un poeta se transforma en arte (la poesía es un arte), y es capaz de transportar la experiencia a la palabra poética. Por eso emociona. Mucha gente tiene similares experiencias, pero no es poeta. Los mejores textos poéticos, por desgracia para el autor, nacen de la experiencia del dolor en sus múltiples facetas: la enfermedad, el desamor, la muerte de seres queridos, etc. No soy muy aficionado a Miguel Hernández, pero escribió la Elegía a Ramón Sijé y para qué más, posiblemente uno de los mejores poemas de la literatura universal. Nuestro Garcilaso, si hubiera sido un amante correspondido y dichoso, nunca hubiera escrito la Égloga I, y así sucesivamente. Como dice María Zambrano, en el sufrimiento extremo (vg. Job) es donde el ser humano se conoce y conoce su individualidad, y es esa “placenta de sombra” de donde nace la obra de arte. No es necesario conocer a la autora del libro, los entresijos de su biografía (no te conozco a ese nivel), para conectar con su experiencia personal, la que nos llega a través de las palabras. Es más, en el buen sentido de la palabra, inmersos en la lectura, nos es indiferente el dato biográfico.
    La escritura, los versos, las metáforas, etc. me parecen de gran calidad. Hay un dominio “profesional”, si esta palabra es apropiada para un poeta, del verso libre, tanto en metros cortos como en metros largos.  
    El verso tiene ritmo, no he observado gazapos, y sostiene el tren de palabras sin aspavientos, con suavidad, no se nota, que es una de las cualidades del buen verso. Hay un soneto en la página 74 que me parece excelente, impecable. No sé si es un guiño de la autora como diciendo que también maneja las estrofas clásicas.
   Personalmente, no encuentro “pegas” al libro, cuya indagación y descubrimiento suele ser una petición de la autora a un servidor. Valoro positivamente que la autora nunca sea “excesiva”, no caiga en los excesos del poeta adolescente, que suele ser “verborreico”, ni en los tópicos de lo que mucha gente cree que es la poesía. Esa contención da calidad al texto.
   Hay poemas realmente brillantes. Por citar algunos (tengo todo el libro subrayado): ¿De dónde sacan el impulso final / los suicidas? (p. 12), Hoy he recorrido mi cuerpo despacio (p.48), Cáncer (p. 50), No me acuerdo de nada (p. 54) y Hundo la nariz (p. 55). Hay versos soberbios: y el color de la amapola / me consuela en el dolor (p. 21), el olor de la tinta / me detiene (p. 12), Las manos se avergüenzan / de los dedos inservibles (p. 38).




     Como la autora quiere que la fustiguen, literariamente hablando, diré sólo tres “cosillas” que no son objetivas, son impresiones de lector que podrían cambiar en futuras lecturas. La poesía también hay que valorarla desde la intuición, y la intuición es efímera. Hay algunos poemas o versos que, siendo buenos, diríamos que me parecen “normalitos”; por ejemplo: En la región del silencio (p. 62), Cuando el día se vuelve noche (p. 64) o ¿Eres feliz?, le preguntaba (p. 40). La segunda cosilla: hubiera elegido otro verso para el título de la obra, por ejemplo: A un paso del precipicio o Anotaciones de un mes sin futuro, pero yo no soy poeta, tiene poco valor esto que digo. Y la tercera: la autora hace un guiño (esta palabreja me gusta) a Juan Gelman en la página 78; no necesita guiños, la autora tiene la suficiente calidad como para no hacer guiños a nadie en este libro; ciertamente cita versos de otros al inicio de algunos poemas, pero este guiño me parece largo y prescindible. Por otro lado, Juan Gelman me parece un tipo majo, una buena persona, comprometida socialmente y “todo eso”, pero como poeta no me dice nada, me parece flojo (sé que me paso de listo o de listillo, que es todavía peor).
     Antes de acabar, quiero señalar dos elementos que me han llamado la atención en el libro y que me gustaría, por simple curiosidad extraliteraria, que me fueran explicados: quién es ese él y por qué la referencia en varios poemas a la cintura.
    Y, dicho todo lo anterior, concluyo diciendo que el libro me parece excelente, que he tenido una experiencia literaria de las buenas, de esas en las que uno sabe que tiene algo extraordinario entre las manos que lo cautiva y en las que le da lo mismo quien lo haya escrito. Los libros tienen vida propia, si son buenos están por encima de sus autores, porque las palabras están por encima siempre del escritor. Eso pienso. La autora (esto lo digo con respeto, por favor, sin ánimo de faltar) que piense de sí misma lo que quiera en cuanto autora, el libro me parece buenísimo y he pasado unas horas de emoción y de contacto con la belleza que nadie me puede quitar.
     Estaría bien comentar algunas otras cuestiones con la autora, a quien estoy muy agradecido por este libro. Ojalá tuviera el reconocimiento que se merece, pero eso es muy difícil en el mundo en que vivimos.





Carlos Cuadrado Gómez, es Maestro de Infantil y Primaria, Licenciado en Psicología y Doctor en Filología Española.
Autor de Cuentos para Pablo y Paula, La escuela del entretenimiento y Prolegómenos a una cristología de la periferia.

Y yo le estoy agradecida por sus palabras y su amistad.