.jpg)
Imagen tomada de la red.
Procuró no hacer ruido mientras colocaba los platos en el armario de la cocina.
Dobló la ropa de su marido encima de la silla y sobre la mesa colocó la cena que, como todas las tardes, le había preparado.
Ramiro trabajaba de noche.
De puntillas se acercó a la puerta de la alcoba. Su marido roncaba pesadamente con breves intervalos de apena.
Con los zapatos en la mano echó una rápida ojeada alrededor y salió a la tarde.
Lo había previsto todo. La distancia, los tiempos.
Era un intento más.
El último.
En la estación una maleta escondida.
En su corazón vencido, un ansia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario