sábado, 12 de septiembre de 2015

De ansias y sosiegos. ¡Cuánto tiempo!

255. Compartiendo el fin de semana.


     Hemos llegado temprano a la portería, Haro y yo.
   He mandado un wasap a Asiole y se ha levantado con un sueño detenido en las pestañas.
    Hemos desayunado juntas en su pequeño jardín, con Frida, temerosa, detrás de un tiesto de azaleas y Barrigas dispuesto a sacarle un ojo a Haro, en cuanto éste se confíe.
    Sin que se diera cuenta Asiole, le he dado una patadita de aviso al gato clochard. Pero Haro, sin picardía ninguna, insistía en acercarse. Miedo me da.

   Está contenta Asiole de verme, lo sé. Y yo de verla a ella. Le he preguntado por la experiencia. Dice que le ha sabido a poco. Le digo que es normal, que yo sabía que se iba a enganchar, por eso se lo pedí.
   Que le estoy agradecida y que ésta es su casa, para cuando quiera pasarse a contarnos algo.
   Ella me dice que mis amigas y amigos la han tratado muy bien y le recuerdo que mi mérito no es otro que rodearme de gente guapa, de las que aprendo siempre.
     Me cuenta algo de Mislav, de su nueva ilusión y me enseña un poema que hizo anoche, después de hablar con él más de dos horas.
    Le propongo que lo comparta con vosotros, que aún sigue en nómina, que yo vengo desentrenada y que este fin de semana estaremos juntas para compartirlo todo. Que lo haremos a medias, como nos ha sugerido una de nuestras seguidoras, Soraya Guiseris, bellezón de mujer.

Y escribe el poema:

Se deshace el mundo en el gozo
de las horas,
el cuaderno se me llena de libélulas
y versos.

Me detengo en el dorso de tus manos
y tú te ríes de mi avance
lento.

Al reír, me dejar ver el mundo,
con sus montañitas
y sus cielos.
Con sus mañanas nuevas
y sus noches,
plagaditas de secretos.

Se deshace el mundo en el gozo
de las horas.

El cuaderno se me llena de libélulas
y besos.

   Pues no sabía que estaba tan enganchadíta.
  La he invitado a comer en algún pueblo de la sierra norte de Madrid, acepta encantada pero me advierte que tenemos que venir pronto porque ha quedado con Mislav para ir al cine.
  -No te preocupes, preciosa,- le digo. Que sé lo que pasa, que lo primero es antes.
    Imagen tomada de la red.
   
    Buen sábado, amigos.
   Me llevo a mi amiga, a vuestra Asiole, a comer por algún lugar de la sierra, a que el aire puro entre por todos los recovecos de su corazón enamorado, a entregarle un detalle que le he traído, a ver juntas las cimas blancas de los montes viejos, a pasear entre hayas y pinos nuevos, a respirar futuro.
     El que tengo yo con vosotros.
     Si queréis.

6 comentarios:

  1. Bienvenida señora de las bellas letras ! Muy bello el poema, lo voy leyendo en el coche de regreso a casa, con la lluvia rabiosa golpeando los cristales , se lo leo en alto a mi chofer particular y sonríe 😍 Queda un poco raro leer poesía con la música extraña que le gusta a Patricia.
    Cada mujer, un mundo por descubrir, Asiole un Amor 💘

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    1. Imagino la escena. Poema, carretera y lluvia. Ideal. La música de tu Patricia será la misma que la de mi Patricia? Besos.

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  2. Hay que abrazar cada día al nuevo amanecer, decía todas las mañanas mi amigo Martín " el deshollinador". Ya ha venido El Alba, habrá que abrazar las palabras y presentarlas en "sociedad" para el nuevo curso. Un Beso.

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    1. Pues las abrazaremos. Anda que no tenemos en reserva. Hasta pronto.

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  3. Asiole, Elo, Barrigas, Mislav, Haro, Frida...¿Podré retener tantos nombres, tantas noticias, tantos momentos, tanta poesía? Mis Moleskines, muchas, se van a quedar sembraditas de negros renglones, No doy abasto. Todo se andará. La normalidad volverá a mi vida y a mis días y a las vuestras, Asiole y Elo. Descanso, "porfa", Un poquito. Los achuchones, no. Esos vuelven cargados de entusiasmo.

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    1. Así sea, amiga. Achuchones no van a faltar. Mil besos.

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