lunes, 16 de enero de 2017

Epistolario. Tareas en el taller de escritura.

Este lunes, en el taller de escritura, nos hemos intercambiado cartas. 
Ha resultado un popurrí de misivas, diferentes y personales, originales y sorprendentes.
Una hermosura y un recuerdo a tiempos pasados. Lo hemos disfrutado.
Seguiremos hasta componer un epistolario lleno de momentos y secretos que aún no nos habíamos contado.
Como muestra, una, la que le he escrito a Angelines, la preciosa mujer de la foto.


     Querida Angelines:
   Ya sabes que las ideas me llegan sin avisar, se me aparecen en cualquier pared que tenga enfrente y me obligan a verbalizarlas.
    Me pasó  el lunes: María dijo de repente que tenía que irse y se me atropellaron en la cabeza las ideas. Pensé: se va a perder la lectura de poemas, no tengo planteado que trabajo hacer durante la semana, no quiero que se vaya… y en la pared de enfrente se dibujó la palabra “carta”. Se repartieron las posibilidades y, después  del cruce correspondiente, mi  carta sería para ti.
     Y aquí me hallo, yo, que tengo tanta sed de correspondencia, que os he referido varias veces aquella frase de Elias_Canetti:  “Nadie es más solitario que aquél que nunca ha recibido una carta”.
    Como yo, porque también os confesé que tengo una caja preciosa y vacía esperando contener un manojillo de sobres rasgados y atados con alguna cinta de cualquier color, al que acudir en las tardes lluviosas. Pero nadie me escribió nunca y ahora, al atardecer de mi vida, quiero remediar aquella carencia, ahora, quizá a destiempo.
     Querida Angelines, es bonito esto de escribir y recibir cartas, además es un trabajo perfecto para el taller, los epistolarios son también parte del programa. Y ahí vamos.
       He tenido una semana de perros y el tiempo se me ha escatimado, por lo que mi carta es rápida y sólo roza la superficie de todo lo que podría decirte.
     Pero no puedo acabarla sin dejar constancia de tu alegría, de tu desparpajo; de tu sentido de la familia y de esos encuentros eternos que sabes me dan tanta envidia cuando nos lo cuentas, en esos huecos del taller en que nos relajamos hablando y luego me queda un sentimiento de culpa; de tu placer al leer. ¿Te has puesto en serio con la poesía? Poesía es eso que experimentas cuando, con las manos gozosas, simulas el vuelo de las golondrinas, sí, en ese instante en que comienzas el relato de tus experiencias. Escritora de la experiencia, eso es lo que eres, narradora de lo cotidiano, ojos que escrutan, que se sumergen en todo lo que hay a tu alrededor para luego recolocarlo con mimo en tus hojas en blanco.
     Escribiremos más cartas próximamente, es un buen ejercicio. Y pergeñaremos  mensajes en las botellas y nos regalaremos algún acróstico anónimo, como un amigo invisible del otoño y nos inventaremos historias interesantes que, no nos ocurrieron, pero que merecemos.
     Querida Angelines la carta no debe ser demasiado larga, ya sabes que luego el tiempo se escurre y se nos queda encogida la tarde, me voy a despedir con el deseo de que la escritura y la lectura te acompañen siempre y de que tu viaje a Ítaca sea largo, lleno de aventuras, que muchas sean las mañanas de verano, que no apresures el viaje, mejor que dure años y atracar enriquecida de todo cuanto ganaste en el camino.
      Un beso amiga.

      Pura vida.



 Este verano, escribiendo y leyendo en cualquier parte. 

Con Toñy a mi derecha; a mi izquierda, Elvira, Rosa y María. 

2 comentarios:

  1. Bonita carta. Hoy hemos volado todos escuchando y viendo el semblante de cada uno.Ha sido una prueba más que aprobada. Creo que nos hemos llevado a casa el regusto y el temblor de una tarde entrañable.¡ Tres hurras por la clase! Buenas noches.

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    1. Es que, al igual que los caramelos de Angelines, hay cosas que todavía, aún, nos llegan al alma. Como tú. Un beso con hurra.

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