viernes, 23 de octubre de 2015

Hoy tengo el día curvo.


296. De recuerdos, de ansias que se van diluyendo, del odio de los sosiegos. Y un poema.



Buenos días, corazón.

Hoy me he despertado rara, dormí bien esta noche, igual que tú, creo. Te has despertado un poco después que yo y te has levantado a preparar el café. Yo mantenía los ojos cerrados y no me has dicho nada.
Me has dado un beso.
Me he quedado un poco rezagada en la cama. Haro se ha subido de un salto, igual que hace siempre cuando te vas.
He mirado la lámpara que, a diferencia de otros muebles que se han ido cambiando, lleva dando luz a nuestra habitación desde el principio de los tiempos.
Es bonita, se mantiene actual y me la regaló  mi padre. Íbamos paseando un día, a poco de casarnos, la ví en una tienda de iluminación, comenté que me gustaba y mi padre entró y la compró. Así era él.
He seguido mirando y, no sé por qué, he recordado.
Me han venido a la mente, a retazos, tardes de domingo y madrugadas, noches iluminadas de risas, recodos de amor secretos y tímidos, y despertares con las manos cogidas.


Me han venido a los ojos nuestros cuerpos desnudos y temblones. Nuestra primera vez. Aquel parque.
Los enfados y el abrigo largo que estrenamos para ir al baile.
Unos besos buscados y furtivos. Manos que indagaban, registraban, encontraban y se retiraban, a veces, sorprendidas de su atrevimiento.
Silencios culpables. 
Hambre de seguir pecando.
Más hambre aún.
Tu brazo, perpetuamente descansado en mi hombro.
Tus ojos, siempre rebuscando. Tu lengua, deseando avanzar siempre.

Hoy me he levantado rara.
Te has ido, después de desayunar, a pasear a Haro y a comprar unos ingredientes que faltaban para la comida. Y unos dulces por si vienen los hijos.
Hoy no quiero salir de casa.
Me apetece vagabundear por los rincones de tantos años, oler las sábanas que hace siglos cobijaron a nuestros niños, doblar sus jerseys que aún conservo; ponerme las sortijas que me has regalado durante el amor; sentarme en el sillón con las piernas cubiertas por el pasado, tan tierno aún, y tan escondido; leer algún libro que coja al pasar; tomarme un tiempo para saborear de nuevo este regusto que me ha aparecido en la boca.
Hace mucho de todo y hace nada; se me han perdido muchos instantes en algunos días de lluvia, en algunos veranos.
Y los hijos.
Me faltan tanto sus risas y sus enfados. 
Los necesito ahora, de nuevo.
Como a tu brazo collareándome la garganta.
Y este nudo que no acaba de irse.
He recordado un poema de Carmen_Martin_Gaite.

Aún me entra cielo azul


y lo miro en mis charcos

reflejado a jirones.

Pídeme que esté alegre.


Si tú me lo pidieras,

en un caballo blanco subiría,

en un caballo bravo y montaraz.


Pídeme que esté alegre.

y correré a ponerme

atavíos de fiesta,

abriré las cien puertas de mi casa

y saldré entre piruetas
y saltos de través
aturdida de sol,
y a las verdes palomas
daré migas de pan.

Pídeme que esté alegre.
En un caballo blanco correría,
en un caballo loco y montaraz,
si tú me lo pidieras.


Pídeme que esté alegre.


Está la casa en silencio. Deseo que tardes un poco, que des un largo paseo con Haro, para dejarme pensar un rato más.
En el estallido de una vela que me acompaña, veo mañanas alborotadas y gritonas, veo a mis niños pelear y apartar el desayuno y las galletas, no quieren quitarse el pijama que quiero poner a lavar. No han hecho los deberes. Me dan un beso.
Veo el silencio de la noche y el rumor bajo las sábanas, mi demanda, los susurros.
Veo tus ojos impacientes en la oscuridad y escucho, nítidamente, el "tengo sed" de mis cachorros.
¡Voy!
Tengo que levantarme de este día, tengo que abrir las ventanas al futuro.
Os llamaré hoy hijos.
A tí, amor, cuando llegues, te haré recordar de nuevo.

Ya subes. Voy, antes de abrir la puerta, a sacudirme esta nostalgia que me oprime la cintura, voy a darme un toque de sangre en los labios y una pizca de perfume entre los pechos, me pasaré las palmas de las manos entre los muslos para que los encuentres amables y dejaré la puerta de nuestra biografía abierta por si falta alguna fecha caliente por anotar.
Todavía.


Pídeme que esté alegre...
si tú me lo pidieras.

10 comentarios:

  1. Digno de alabar. Un beso.

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    1. Un beso, te llamo para quedar, si puedes. Otro beso.

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  2. Bellisimo Eloisa! Maravilloso.

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    1. Gracias. Un honor que lo hayas leído. Abrazos grandes.

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  3. Muy nostálgico. Cualquier día puede ser así

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    1. Difícil lo veo don Calatravo. Abrazos con esperanza.

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  4. Muy nostálgico. Cualquier día puede ser así

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    1. Le repito lo mismo, ja, ja, ja. Pero ahora un besote grande.

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  5. "El sol se hunde en silencio
    y sopla las bujías
    y se envuelve en su manto como
    un rey." Al hablar de "esas cosas" me vuelves a mi pasado. Gracias. Ya sabes de mi encuentro con Carmen perdurara eternamente.

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    1. Lo sé, tuvo que ser especial. Un abrazo de pasado y de futuro.

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