Tus dedos van exactos al centro de la herida,
domingo, 4 de octubre de 2026
Geografía del deseo
miércoles, 30 de septiembre de 2026
Cosas simpáticas que ocurren en tu barrio
Cosas simpáticas que ocurren en tu barrio.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
Setenta es un número extraño
Setenta es un número extraño.
domingo, 13 de septiembre de 2026
De meditaciones y dudas
Viaje relámpago a Gandía.
jueves, 10 de septiembre de 2026
Habitar la piedra.
Hay personas que llegan tarde
miércoles, 9 de septiembre de 2026
Vuelta a los talleres de escritura.
NOTA INFORMATIVA:
Mirando el mar
Miro el mar
y parece que no sabe
sábado, 4 de julio de 2026
Ítaca
Ya se han acabado mis ferias por ahora.
Cansaeja, no lo voy a negar. Pero feliz, satisfecha de vuestra respuesta y cariño.
Me he quedado sin libros, sin tinta en los bolígrafos y sin miedo a continuar. Vuestro es el mérito.
Hace veintiocho años, recién operada de cáncer, decidí tomar el camino de la escritura en firme, dedicarme a lo que siempre había amado. A tiempo completo.
Me he equivocado muchas veces en mi vida, pero aquella decisión fue la mejor. Sigo en esa dirección y, cada vez, la vista es más amplia y prometedora.
Y os he ido conociendo.
Y acumulado experiencias.
Es mi camino a Ítaca.
Sólo pido que el camino sea largo...
Poema
Mis amigos me ven triste en el poema.
Les confunde, me dicen, el olor a niebla
lunes, 20 de abril de 2026
El error
Ella había nacido alegre. Nunca dejó de serlo. Sabía mirar y ver.
Sabía agradecer. Sabía introducirse, licuarse casi, en la magia de un bosque, en el hechizo de la luna, en el milagro de una flor minúscula brotando entre las baldosas de la avenida. En el peregrinaje de las hormigas.
Ella era una eterna enamorada de las pequeñas cosas. Había nacido, como os digo, con el atributo de la alegría.
Y, por eso se preguntaba, cada día, el porqué de esa tristeza que supuraban sus ojos al despertar, esa inercia, esa falta de ganas de continuar, esa losa con la que tenía que luchar a cada momento, en cada recodo del camino, cada vez que se acordaba del error.
Cada vez que se percataba de su eterno fracaso. Sabía el día y la hora. Recordaba las dudas de sus dudas. El paso. Medio siglo ya de aquel desvío.
domingo, 19 de abril de 2026
Silencio
Me he despertado con los parloteos, escandalosos y precipitados, de las cotorras argentinas. No me molestan. Me gusta. He mantenido los ojos cerrados mientras escuchaba el rumor de mi cuerpo, atenta a lo que me pedía.
martes, 14 de abril de 2026
Bienvenidos
Bienvenidos, amigos, a mi casa.
Últimamente la tengo algo abandonada, los trajines diarios, la escritura, las ferias,
algún paseo hermoso con el nieto, las escapadas para pensar, sola, caminando, con mis zapatillas de huir, hasta llegar al final de la alameda.
La lectura compulsiva.
Pero aquí está, a vuestra disposición, con la puerta abierta al abrazo.
Encima de la mesa, pequeños retazos de mi sentir al amanecer, cuando, incapaz de continuar en la cama, tengo que saltar y calmar este hormigueo de los dedos, que me impulsa al tecleo y a la confesión.
Acudo a la escritura como desahogo, como rodrigón que me sostiene.
Lo mismo que vosotros, mis queridos lectores, amigos, que acudís siempre a la llamada,
al brote, cauterizando la herida.
Agradecida.
Abrazos.
Tirabuzones de luz
Me he levantado con la incertidumbre pegada a la cintura, con los hombros algo vencidos y con los bolígrafos vacíos de paisajes y esperanza. He salido a pasear las calles de antaño. Por ver si me regresa el deseo. Y ha sido esta ventana, con sus tirabuzones de luz, con su reflejo duplicado y gozoso, la que me ha dejado parada, escuchando su mensaje, su algarabía, su seguridad de recuerdo, su majestuosa opulencia. Y ahora lo escribo y, poco a poco, me vuelven las ganas de pedir aquello, de esperar el milagro. De encontrar lo que perdí. Lo que nunca tuve.
Fingir alegría
"Estoy preñada de palabras y no sé con quién hice el amor", me he despertado con este verso de mi paisano Dionisio Cañas entre los dientes. Llevo toda la mañana repitiéndolo.
lunes, 13 de abril de 2026
Querer ser escritor
¿Cómo puede uno querer ser escritor, si no tiene nada que decir?, comienza diciendo Rafael Chirbes en el tercero y último de sus diarios. Nada que decir. O, mucho. En cualquiera de los dos casos, hay una limitación, una mordaza que impide que coloques las palabras precisas en un texto que se rebelaría contra tí.
miércoles, 4 de marzo de 2026
Tiempo, más tiempo.
Hoy es uno de esos días. Sensación de fugacidad. De tiempo limitado. Cojo la novela que estoy leyendo; la novela que estoy escribiendo; el poema que dejé anoche a medias; pienso que debería ordenar ropa; que llevo tres faltas a yoga; quiero retomar la pintura; hace mucho que no monto a caballo; no recuerdo la última vez que; miro la torre de libros por leer; tengo media docena de besos pendientes; me acuerdo demasiado de aquello; que para cuándo cumplir ese deseo postergado..., todo eso. Y, más. Y el tiempo que se escapa, ajeno a tu angustia. Cruel.
viernes, 27 de febrero de 2026
Mi novela se me rebela
Me encuentro al borde de un precipicio. Un paso más y me despeño.
lunes, 23 de febrero de 2026
Para mi padre
Mi padre tenía los ojos seductores


















