Ya se han acabado mis ferias por ahora.
Cansaeja, no lo voy a negar. Pero feliz, satisfecha de vuestra respuesta y cariño.
Me he quedado sin libros, sin tinta en los bolígrafos y sin miedo a continuar. Vuestro es el mérito.
Hace veintiocho años, recién operada de cáncer, decidí tomar el camino de la escritura en firme, dedicarme a lo que siempre había amado. A tiempo completo.
Me he equivocado muchas veces en mi vida, pero aquella decisión fue la mejor. Sigo en esa dirección y, cada vez, la vista es más amplia y prometedora.
Y os he ido conociendo.
Y acumulado experiencias.
Es mi camino a Ítaca.
Sólo pido que el camino sea largo...

