Hay personas que llegan tarde
ELOISA PARDO Y CASTRO
GALERÍA DE TRAMPANTOJOS
jueves, 10 de septiembre de 2026
Habitar la piedra.
miércoles, 9 de septiembre de 2026
Vuelta a los talleres de escritura.
NOTA INFORMATIVA:
Mirando el mar
Miro el mar
y parece que no sabe
sábado, 4 de julio de 2026
Ítaca
Ya se han acabado mis ferias por ahora.
Cansaeja, no lo voy a negar. Pero feliz, satisfecha de vuestra respuesta y cariño.
Me he quedado sin libros, sin tinta en los bolígrafos y sin miedo a continuar. Vuestro es el mérito.
Hace veintiocho años, recién operada de cáncer, decidí tomar el camino de la escritura en firme, dedicarme a lo que siempre había amado. A tiempo completo.
Me he equivocado muchas veces en mi vida, pero aquella decisión fue la mejor. Sigo en esa dirección y, cada vez, la vista es más amplia y prometedora.
Y os he ido conociendo.
Y acumulado experiencias.
Es mi camino a Ítaca.
Sólo pido que el camino sea largo...
Poema
Mis amigos me ven triste en el poema.
Les confunde, me dicen, el olor a niebla
lunes, 20 de abril de 2026
El error
Ella había nacido alegre. Nunca dejó de serlo. Sabía mirar y ver.
Sabía agradecer. Sabía introducirse, licuarse casi, en la magia de un bosque, en el hechizo de la luna, en el milagro de una flor minúscula brotando entre las baldosas de la avenida. En el peregrinaje de las hormigas.
Ella era una eterna enamorada de las pequeñas cosas. Había nacido, como os digo, con el atributo de la alegría.
Y, por eso se preguntaba, cada día, el porqué de esa tristeza que supuraban sus ojos al despertar, esa inercia, esa falta de ganas de continuar, esa losa con la que tenía que luchar a cada momento, en cada recodo del camino, cada vez que se acordaba del error.
Cada vez que se percataba de su eterno fracaso. Sabía el día y la hora. Recordaba las dudas de sus dudas. El paso. Medio siglo ya de aquel desvío.
domingo, 19 de abril de 2026
Silencio
Me he despertado con los parloteos, escandalosos y precipitados, de las cotorras argentinas. No me molestan. Me gusta. He mantenido los ojos cerrados mientras escuchaba el rumor de mi cuerpo, atenta a lo que me pedía.





