Me he despertado con los parloteos, escandalosos y precipitados, de las cotorras argentinas. No me molestan. Me gusta. He mantenido los ojos cerrados mientras escuchaba el rumor de mi cuerpo, atenta a lo que me pedía.
ELOISA PARDO Y CASTRO
GALERÍA DE TRAMPANTOJOS
domingo, 19 de abril de 2026
Silencio
martes, 14 de abril de 2026
Bienvenidos
Bienvenidos, amigos, a mi casa.
Últimamente la tengo algo abandonada, los trajines diarios, la escritura, las ferias,
algún paseo hermoso con el nieto, las escapadas para pensar, sola, caminando, con mis zapatillas de huir, hasta llegar al final de la alameda.
La lectura compulsiva.
Pero aquí está, a vuestra disposición, con la puerta abierta al abrazo.
Encima de la mesa, pequeños retazos de mi sentir al amanecer, cuando, incapaz de continuar en la cama, tengo que saltar y calmar este hormigueo de los dedos, que me impulsa al tecleo y a la confesión.
Acudo a la escritura como desahogo, como rodrigón que me sostiene.
Lo mismo que vosotros, mis queridos lectores, amigos, que acudís siempre a la llamada,
al brote, cauterizando la herida.
Agradecida.
Abrazos.
Tirabuzones de luz
Me he levantado con la incertidumbre pegada a la cintura, con los hombros algo vencidos y con los bolígrafos vacíos de paisajes y esperanza. He salido a pasear las calles de antaño. Por ver si me regresa el deseo. Y ha sido esta ventana, con sus tirabuzones de luz, con su reflejo duplicado y gozoso, la que me ha dejado parada, escuchando su mensaje, su algarabía, su seguridad de recuerdo, su majestuosa opulencia. Y ahora lo escribo y, poco a poco, me vuelven las ganas de pedir aquello, de esperar el milagro. De encontrar lo que perdí. Lo que nunca tuve.
Fingir alegría
"Estoy preñada de palabras y no sé con quién hice el amor", me he despertado con este verso de mi paisano Dionisio Cañas entre los dientes. Llevo toda la mañana repitiéndolo.
lunes, 13 de abril de 2026
Querer ser escritor
¿Cómo puede uno querer ser escritor, si no tiene nada que decir?, comienza diciendo Rafael Chirbes en el tercero y último de sus diarios. Nada que decir. O, mucho. En cualquiera de los dos casos, hay una limitación, una mordaza que impide que coloques las palabras precisas en un texto que se rebelaría contra tí.
miércoles, 4 de marzo de 2026
Tiempo, más tiempo.
Hoy es uno de esos días. Sensación de fugacidad. De tiempo limitado. Cojo la novela que estoy leyendo; la novela que estoy escribiendo; el poema que dejé anoche a medias; pienso que debería ordenar ropa; que llevo tres faltas a yoga; quiero retomar la pintura; hace mucho que no monto a caballo; no recuerdo la última vez que; miro la torre de libros por leer; tengo media docena de besos pendientes; me acuerdo demasiado de aquello; que para cuándo cumplir ese deseo postergado..., todo eso. Y, más. Y el tiempo que se escapa, ajeno a tu angustia. Cruel.
viernes, 27 de febrero de 2026
Mi novela se me rebela
Me encuentro al borde de un precipicio. Un paso más y me despeño.






