jueves, 31 de marzo de 2016

De Negro oscuro.

diría: mira a tu espalda
por si pierdes pie
por si acaso.
Olvido García  Valdés.




No te vi ayer en el paseo.

Yo miraba a todos lados,
 a derecha, a izquierda,
al frente,
y, de vez en cuando,
giraba la cabeza hacia el pasado,
por ver si me seguías en silencio.

Me saludaban las vecinas
y yo sólo les ofrecía
una sonrisa deslavazada
y un cansino aleteo de la mano.

A la vuelta,
me acompañó un buen trecho
la esperanza.

Sólo cuando cerré la puerta verde de mi casa
y dejé el corazón temblón
en la mesilla,
comprendí el alcance
 de la herida.




*Imagen tomada de la red.

lunes, 28 de marzo de 2016

Del poemario Negro oscuro.





Veo ante mí,
a todas horas,
la puerta cerrada.

Busco la llave
que coincida, exactamente,
con el hueco de mi huida.

Y aquí estoy aún,
con el suelo alfombrado
de llaves usadas,
de intentos fallidos,

y con las ansias galopando
en el pecho herido y desolado.

Temo continuar.

Sólo me queda
una pequeña llave en la mano,
un futuro frágil e incierto.

Y me detengo
ante la duda de hierro,
ante el muro,
ante la imposibilidad del cambio.

Y aquí estoy.

Aún.



Imagen tomada de la red.

domingo, 13 de marzo de 2016

Cuando nadie me ve.


Esta mañana, temprano. Antes de que despertaran las aguas.



Cuando nadie me ve
paso mis dedos asombrados
por todos los cuadros del museo,
cuando nadie me ve
miro tu nuca inclinada
y cierro los ojos imaginando locuras.

Cuando nadie me ve
me abrazo al árbol más viejo de la avenida
y le cuento el secreto
 de todos los noviembres.

Cuando nadie me ve,
me toco la piel paciente y sedienta,
ardiente y desmemoriada;

                     cuando nadie me ve
                                                                rezo.

Cuando nadie me ve
arranco las fotos del principio
y dejo las hojas del álbum limpitas,
disponibles,
para pegar esos instantes encendidos y plenos
que aún me quedan.

Cuando nadie mira,
me creo.


sábado, 5 de marzo de 2016

"De sesenta y dos y no me acordé de..."

Disparos.

Me he levantado temprano, me despierta siempre ese cosquilleo de los dedos, tan característico y habitual, que me impulsa a saltar de la cama para escribir.
Para escribirte.
Mi perro se asusta ante el repentino arco del edredón y el abaniqueo loco de piernas y de brazos.
Salgo disparada hacia el estudio y tomo el primer bolígrafo que veo encima de la mesa. El cuaderno ya lo dejé abierto por la noche, preparado, por la certeza de semejante comezón.
Me he levantado temprano, te decía, y puede que escriba… “me muero por un café, no he dormido bien,  me gustaría que hoy lloviera, o te echo tanto de menos…”
Cualquier cosa, da igual si comienzo por el primer verso de un poema ignorado o el título de un micro,  que luego acaba en relato largo y denso, aburrido y olvidado, sin terminar.
“Te echo de menos”, escribo de nuevo más adelante, y abro las piernas sin darme apenas cuenta y retuerzo el cuello en un estiramiento sensual y eléctrico. Y cierro los ojos.
Y me levanto la puntilla del camisón amarillo y elevo las puntas de los pies.
Y miro a través de los ventanales sucios de tantos días, a las cumbres nevadas de la sierra que se vislumbra en el horizonte, a lo lejos, por encima de los tejados y las chimeneas y los platos desmesurados de las antenas, por encima de las nubes y los sueños, de mis sueños, de los sueños que tuvimos. 
Te echo de menos.
Y miro mis piernas dispuestas. Y la puntilla doblada del camisón amarillo.
Y comienza a llover.
Morir y resucitar. Resucitar y morir tantas veces.
Y aunque el hormigueo de los dedos persiste, y aunque no es lluvia lo que me moja, cierro el cuaderno y las piernas y afronto la vida de nuevo.
Como un disparo. Como disparos.


Presentando a Alaxe. Mi amigo poeta y pintor.





Alaxe en Covibar.
Centro Social “Armando Rodríguez”.
Rivas Vaciamadrid.
covibar.

Lunes, 15 de Febrero de 2016.

Exposición de vidrieras y presentación del libro “El caminante de las alpargatas rotas”, tercero de la trilogía compuesta por los libros “Recuerdos con nostalgia” y “Los sueños en el viaje de las sombras”.



     Es ahora, a la vuelta de mi viaje sideral, cuando puedo colocar, en ésta mi casa, la presentación de mi amigo Alaxe. Con algo de retraso frente a la fecha que se realizó, pero según el refrán, "nunca es tarde...





Y aquí está:

     "He presentado a mi amigo José Fernández Campo “Alaxe” en cinco o seis ocasiones. Y le conozco desde hace doce años. Y me sigue sorprendiendo. Y le sigo presentando como si fuera la primera vez.
  Es poeta, pintor, escritor, cicerone de su Galicia y del mundo, enamorado de la belleza y la vida, caminante de largo recorrido, admirador y coleccionista de palabras y sentires.
  He estado, lo he dicho alguna vez, en su estudio, viendo cómo pergeñaba una obra, un paisaje que iba tomando forma, cambiando el colorido y la luz, le he visto adelantarse, dar una pincelada, dar un paso atrás, retroceder para comprender, en perspectiva, el motivo del próximo retoque.
    Me explicaba, en esos días que os comento, que en sus cuadros quiere reflejar el enorme respeto que le sugiere la figura femenina, que la quiere libre del deseo mundano, al que me dice, por otra parte, no le es ajeno, pero que quiere reivindicar en su obra la injusticia que aún revolotea en torno a la mujer y que intenta humildemente, con su trabajo, denunciar el desvarío.
     Vemos mujeres de leyenda, paridoras de dioses, esposas de océanos  y madre de ríos, vemos mujeres que brillan con luz propia, como las lunas sempiternas de sus paisajes. Toma modelos tanto de países nórdicos, como egipcias, orientales o griegas, pinta su homenaje en ese surrealismo claro, en un informalismo onírico. Dadaísta y libre.
    Rinde homenaje a la mujer, homenaje a Dalí, homenaje a Cervantes, a  la belleza imponente de la naturaleza, comulga con los clásicos, se va con ellos de parranda, toma vinos y escancia elixires de otros tiempos; a Alaxe le gusta homenajear, porque, como ya he dicho al principio, es un hombre bueno, modesto, trabajador incansable, amigo de sus amigos y vindicador de injusticias.
   “Sus composiciones fragmentan la realidad figurativa para crear de sus pedazos otras realidades que no son sino sentimientos y reflejos de los distintos estados del alma. Sus mujeres bañándose en el mar, siempre de cabellos morenos, se convierten en iconos con sabor a antiguas mitologías griegas y orientales. A través de la sensualidad femenina el artista ensalza a la mujer como parte indisoluble de la madre naturaleza”, este fragmento lo he leído en la nota de invitación a la exposición y lo he tomado prestado porque me parece una excelente descripción de su obra.



   Esta tarde imbricamos pintura y poesía, prosa y sueños. Todo unido para compartirlo con el artista y que él nos aclare, si procede, su mundo especial y único.
    En sus relatos nos muestra y comparte el dolor por el terrorismo de las acciones humanas, nos informa, nos lleva de la mano por los mil puntos cardinales del mundo, rehace la historia, reconoce el amor a la madre y a su mujer, Mina, que siempre está ahí, apoyando sus cuitas y celebrando sus logros.
    Alaxe “recuerda con nostalgia”, pasea sus “sueños en un viaje a las sombras” y lleva “las alpargatas rotas”, según titula cada uno de sus libros en una trilogía que merece la pena leer.
   Alaxe es un caminante.

   Con las alpargatas rotas.

   Le damos las gracias por hacernos bella esta tarde.

Y dejamos que nos explique su visión".




Primitivo Oliva, Mª Carmen Estévez y Alaxe, frente a una de sus obras.





Carlos García Yagüe, Garya, pintor, amigo y fotógrafo de todos los eventos.



Con Manuel Hernández, gestor socio-cultural del centro Covibar, Alaxe, la cantante Nati Montero y Mª Carmen Estévez.


La tarde-noche se remató con un buen vino y una mejor charla.
Ya clareaba el lubricán cuando nos retiramos a descansar y a paladear el encuentro.