martes, 30 de junio de 2015

De ansias y sosiegos. Yo soy rebelde.

181. Martes musical. Nostalgias.





   Como cada quince días más o menos, este blog, vuestra casa, se llena de música.
   Hoy, después del paseo matinal con Haro, mis zapatillas de huir y mis ansias, he dedicado el resto de la mañana a colocar armarios. 
   Y he encontrado un vestido, escondido al fondo, tímido y olvidado. Antiguo. Las flores del estampado, algo desvaídas y los botones de la espalda pulcramente encerrados en sí mismos, como recordando.
   Delante del espejo, con el vestido en la mano, he comenzado a tararear una canción. Por ella me compré ese vestido, allá por unos años lejanos y amables.
    Era Jeanette, una joven cantante, a la que me quería parecer.
   La conocí primero al frente de un grupo,  Pic - nic, luego su vida dio un giro y se adentró en solitario en la música.

Yo soy rebelde...



   Yo no sé si yo entonces era rebelde, si la extensión de la palabra me venia grande. O no. 
   Me compré el vestido y jugué a serlo.
  A ratos lo conseguía, volvía a mi cuarto, por las noches, con las manos llenas de hojas y la boca áspera de nubes y deseos; deambulaba, a veces, por el borde; pero quizá el camino que tomé una tarde, acabó con un montículo de realidades y premuras que me dio pereza remontar, me faltó la curiosidad del otro lado.
   Me faltó el disfrute de la espera.
   Yo, que sigo buscando el sosiego del ansia como un zahorí sin esperanza.
    Fueron cayendo, raudas y veloces, las hojas de todos los calendarios, sin darme tiempo a recoger las preguntas.
   Yo soy rebelde...

   Han pasado muchos años y la nostalgia de los deseos que no tuve se me ovillan detrás de la nuca, golpeando con nudillos de hierro y mármol frío. 
   Hostigándome sin descanso.
   Ansias.

   Ansias y sosiegos.
   Así voy caminando.
   Soy rebelde.


domingo, 28 de junio de 2015

De ansias y sosiegos. Monólogo de una pastilla de jabón.

180. De amigas, jabones y teterías.


Mari Carmen y yo, después de la historia del jabón. En una tetería de Embajadores.


   La oigo limpiar el baño, a lo mejor hoy, cuando acabe, se lava las manos conmigo. Me estrena.
   A lo mejor hoy.
  Es que ya llevo aquí tres semanas, desde que su amiga me regaló. Anda que no se puso contenta. Y cómo me olía, a pesar de estar envuelta en un precioso papel reciclado y atadita con una cuerda brillante de raso verde:
    -Es jabón artesanal-, dijo Mari Carmen, la que me elaboró a partir de un popurrí de jabones de todas las nacionalidades y texturas,- está hecho con semillas de aguacate y glicerina de coco. 
   -Pero te conozco,- añadió- y no lo vas a usar. Sé que te dará pena. Pero ya verás qué suaves te deja las manos. Cuando lo gastes, te regalo otro.
    Y aquí estoy todavía, sin debutar, dentro de un cestito de mimbre, junto a otros jaboncitos con forma de corazón o de angelito. Y ya van tres semanas.
   A lo mejor hoy se decide.

   Ha apagado la luz y ha salido del baño. No ha habido suerte.
   -Espera, que suena el timbre de la puerta.
   Es ella, Mari Carmen, la amiga, la del regalo.
   Están charlando y creo, que tomando una cerveza. Anda que no les gusta.
   ¿Has usado el jabón que te regalé? - oigo que le pregunta.
  No logro escuchar la respuesta, pero se enciende la luz, Eloísa me desata apresuradamente del lazo verde, me despoja de mi envoltorio de papel reciclado y me estruja con suavidad entre sus manos, debajo del grifo, con agua calentita.
   -Qué gusto!  Hago mucha espuma y doy vueltas y más vueltas entre sus dedos. Se aclara con más agua y me deposita con cuidado en la cestita, entre los corazones y angelitos sin estrenar.
   Sale. Le dice algo a su amiga. Ríen. Toman más cerveza.
   Me siento bien. 
   Importante.
   ¡Y cómo huele ahora el baño!

   La casa está en silencio, se han ido, creo que a una tetería de la Ribera de Curtidores. 
   Eso es lo que he oído.
   Hoy ha sido mi gran día.
   Ya me he estrenado. 
   Mi primera vez.




De ansias y sosiegos. Te regalo el poema.

179. Caballero águila.




     Los Caballeros Águila pertenecían a una clase noble privilegiada que reunía a los más valientes y osados guerreros de la milicia mexica y rendían tributo al dios de la guerra Huitzilopochtli. Se distinguían por sus especiales vestimentas que semejaban la forma del águila. Eran la élite de los guerreros del antiguo imperio azteca y no estaban restringidos por derechos de nobleza.



    Un amigo virtual del otro lado del océano celebra hoy su cumpleaños,

y, hace unos días, pulsó un "me gusta" a un poema mío, con el deseo añadido de que le regalase uno en este día tan especial para él.
    Pues ahí tienes mi regalo  amigo Martín.
    Espero haber acertado medianamente con tus gustos.
    Y felicidades.




A Martín Tejas Torres le gusta el mar,

el color blanco de la montaña

y danzar, desplegando las alas,

alrededor de la luna.

Emprender el vuelo,

como  un guerrero audaz

que cabalga por las cuatro sendas

de la historia y de la vida.

Caballero águila,

con el rostro sombreado

por todas las plumas multicolor

que recuerden

la gloria del imperio azteca,

avanzando por el camino empinado,

curtido de luchas y batallas lejanas

y con el cuervo de Allan Poe,

posado siempre,

sobre su escudo tatuado de sueños:

Nunca más… nunca más.




“A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa”. (Edgar Allan Poe)



Que pases un dia especial Martín.
Y que se cumplan los deseos.


sábado, 27 de junio de 2015

De ansias y sosiegos. Me bebo la felicidad en botellas de cuello ancho.

178. Poema a cuatro manos.





Ayer acabé mi relato así:


Hoy es viernes, hemos salido Haro y yo, tan temprano, que la luz de la mañana aún venía renqueando por la linea acuosa del horizonte. Hemos recorrido, lentos, las calles adormecidas del barrio. Gozosos.
Nos gusta ese vagabundeo tempranero, ese instante tan nuestro que nos sentimos los creadores del nuevo día.
Empezaba a clarear cuando volvíamos.
Yo, con un olor de tierra húmeda en las manos y mi perro con la trufita mojada del verde de todos los árboles del parque.
Con un café y una música suavita revoloteando por los rincones redondos de mi estudio, vamos a escribir un poema, Haro y yo, a cuatro manos. Os lo enseñaré un día de estos, mañana o pasado.
Si él me da permiso.
Si me deja.

Hoy hemos hecho lo mismo. Talmente.
Madrugar, pasear, en la fina linea que separa la noche del día, caminando sobre la espalda del lubricán.
Y le he pedido permiso a mi chico para enseñaros el poema que hicimos ayer entre los dos. A cuatro manos. A medias. 



Y también decía ayer, cuando le miraba:
Haro luz de mi vida, compañero de letras, muso, escuchador, alfombrita peluda y suave a mis pies. Siempre ahí, rodrigón silencioso cuando me tambalea la tarde herida, cuando mis pasos dudan.

Y he aquí el poema que hicimos:

Quiero huir
y quiero quedarme,
a velar por los brotes de mis entrañas,
por mi perro,
porque éste es mi sitio,
ningún otro.
Pero me asfixio, me ahogo.
La congoja me aprieta los pechos
y me vuelve baldía la mirada.
Quiero huir,
pero no quiero.
Me falta el aire
y la música que inunda mi garganta
me pide que cante.
Quiero bailar sola, sola gritar,
quiero estar sola
y que mis brotes sigan engastados
en mi alma
como diamantes venerados.
Yo soy alegre.
Yo me visto cada mañana con túnicas largas
enjaretadas de dicha.
Me bebo la felicidad en botellas
de cuello ancho.
¿Por qué entonces esta tristeza?.
¿Por qué me ahogo?
¿Por qué la zozobra me persigue
en cada rincón,
observándome con ojos sardónicos
cuando me ve contenta?.
Me gusta la vida.
Meriendo vida por las tardes
y desayuno vida cuando despunta el día.
Pero quiero estar sola y correr libre.
Quiero suspirar alguna noche
de nostalgia
y que nadie intente redimirme.
¿Por qué tengo que cargar eternamente
con yerros de otras vidas
que apenas recuerdo?
Tengo que huir.
Necesito beber la felicidad
a tragos grandes, desbordados.
Yo no tengo la culpa.

Os deseo, amigos, un cucurucho de felicidad.
En cada mano.

viernes, 26 de junio de 2015

De ansias y sosiegos. Viernes con historia.

177.  Y se estrenó realmente como viuda.






Mis padres nunca fueron felices.
Fue un matrimonio desarmónico y desigual.
Y fui yo la que sufrí sus continuas disputas.
Soy hija única y he vivido toda la vida con ellos. Creo que elegí no casarme por miedo a repetir su fracaso.
Mi madre, durante años, comparó a su marido con los de sus amigas o vecinas y mi padre siempre salía desventajado.
Mi padre murió hace cinco años.
Desde entonces se respira tranquilidad en esta casa, mi madre ya no tiene a quien lanzar su resentimiento.
De todos los matrimonios felices que mi madre conocía, a quien más envidiaba era a los vecinos de al lado.
—Pepe sí que es un hombre de verdad— decía siempre cuando pasaba por mi lado, apoyando su desdicha en la fregona.
—Qué suerte tiene la Lourdes—rubricaba.


Cuando aquella mañana de cuchillos la policía se llevó esposado a Pepe, el vecino de al lado, con las manos ensangrentadas y vimos, desde el rellano, el cuerpo desmadejado de la Lourdes, mi madre se adentró despacio en un mundo oscuro,  dejó de hablar y se estrenó realmente como viuda.



Hoy es viernes, hemos salido Haro y yo, tan temprano, que la luz de la mañana aún venía renqueando por la linea acuosa del horizonte. Hemos recorrido, lentos, las calles adormecidas del barrio. Gozosos.
Nos gusta ese vagabundeo tempranero, ese instante tan nuestro que nos sentimos los creadores del nuevo día.
Empezaba a clarear cuando volvíamos.
Yo, con un olor de tierra húmeda en las manos y mi perro con la trufita mojada del verde de todos los árboles del parque.
Con un café y una música suavita revoloteando por los rincones redondos de mi estudio, vamos a escribir un poema, Haro y yo, a cuatro manos. Os lo enseñaré un día de estos, mañana o pasado.
Si él me da permiso.
Si me deja.



Haro y yo. Luz de mi vida, compañero de letras, muso, escuchador, alfombrita peluda y suave a mis pies. Siempre ahí, rodrigón silencioso cuando me tambalea la tarde herida, cuando mis pasos dudan.

jueves, 25 de junio de 2015

De ansias y sosiegos. Hoy soy Neruda.

176. Oda a la cebolla.

"Y me mantengo firme gracias a ti, poesía, pequeño pueblo en armas contra la soledad".


   Hoy reflexiono:
   Un gran poema no se limita a describir las cosas, más bien las inventa, las saca de la oscuridad, las transforma. Un gran poema no es el inventario de un tesoro, sino una forma de desenterrarlo. El poeta eficaz no es el que nos habla de la luna, es el que nos explica algo que no sabíamos acerca de ella, el que consigue que nunca más podamos mirarla como lo hacíamos antes.
    Así lo hace Pablo Neruda en sus Odas elementales:



Cebolla,
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro
y cuando apareció
tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra
así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinada
a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre 
la mesa
de las pobres gentes.


Generosa 
deshaces
tu globo de frescura
en la consumación
ferviente de la olla,
y el jirón de cristal
al calor encendido del aceite
se transforma en rizada pluma de oro.



También recordaré cómo fecunda
tu influencia el amor de la ensalada,
y parece que el cielo contribuye
dándole fina forma de granizo
a celebrar tu claridad picada
sobre los hemisferios del tomate.
Pero al alcance
de las manos del pueblo,
regada con aceite,
espolvoreada
con un poco de sal,
matas el hambre
del jornalero en el duro camino.
Estrella de los pobres,
hada madrina
envuelta 
en delicado
papel, sales del suelo,
eterna, intacta, pura
como semilla de astro,
y al cortarte
el cuchillo en la cocina
sube la única lágrima
sin pena.
Nos hiciste llorar sin afligirnos.
Yo cuanto existe celebré, cebolla,
pero para mí eres
más hermosa que un ave
de plumas cegadoras,
eres para mis ojos
globo celeste, copa de platino,
baile inmóvil
de anémona nevada
y vive la fragancia de la tierra
en tu naturaleza cristalina.



"Los caminos ya andados sirven para los paseantes, no para los descubridores".

No os garantizo que os lloren los ojos leyendo el poema. 
Es un riesgo que hay que asumir.
Besos mi gente.


(De Siete maneras de decir manzana. Benjamín Prado).




miércoles, 24 de junio de 2015

De ansias y sosiegos. Noche de San Juan.

175. En un banco del parque.

    Después de asistir a la lectura dramatizada de una representación del serial radiofónico de los años 60, "Recuerdos de la radio" con Matilde,_Perico_y_Periquin, interpretada por las componentes de la asociación Beatriz Cienfuegos, y dentro de la celebración de las fiestas de San Juan, un grupo de amigos de la casa cultural de Castilla- La Mancha, nos fuimos a apurar la noche.
    Primero fue la hoguera, a esperar la llegada del solsticio de verano, a quemar los sueños rotos y a purificar las pupilas de los deseos urgentes.
    La hora bruja.
    Luego llegaron las copas y los propósitos lentos.
    Las risas cómplices de primeras horas del día siguiente.
    La charla.



Agua y fuego. Dejar paso a lo nuevo y explosión de júbilo y de fuegos artificiales.





     Al regreso del éxodo por las calles de nuestra ciudad, con olor de tierra mojada, de jardines recién bañados y de lunas tímidas, descansamos en una mesa del parque tranquilo.
      Nos quisimos hacer una foto para dejar constancia de nuestra infantil algarabía, de las ansias y sosiegos que nos bullían en el alma, alternándose, pugnando por ganar la batalla. 
      Después nos separamos, abriéndonos camino por los veinte puntos cardinales de la noche, al abrigo de nuestras casas, a despojarnos de la magia, a esperar la llegada de los deseos, a continuar, a dejarnos arropar por la luna.



Amigos que tengáis un miércoles de fuego.
De ansias adolescentes.
Y de sosiego.

martes, 23 de junio de 2015

De ansias y sosiegos. Versos para un martes.

174. Poema.



Hay un espacio en blanco
entre los poemas que cuelgan
de las mañanas frías,
unas lineas indecisas 
entre la nostalgia y los reproches.
Lugares de tregua,
banderas blancas para las dudas,
para la esperanza.
Alguna tarde,
de ésas que te dejan un sabor
de hierro entre los dientes
y la lengua herida
de pecios y cascotes,
tacharé realidades
y lo haré emerger.
Lo dejaré,
brillante y mentiroso,
entre la distancia que nos duele
y lo guardaré después
entre las páginas
del principio.
Ya para siempre.





Hoy es mañana de poema. Hoy huele a calma azul.
He regado las macetas y he colocado  la silla antigua debajo de la parra, junto a la pared encalada y caliente.
El poema se ha enredado entre las patas de mi perro. Ahora juega con él. Le dejo.
Hoy es mañana de poema. 
Brillante y mentiroso.
Y huele a calma azul.
Ya para siempre.












lunes, 22 de junio de 2015

De ansias y sosiegos. Sevilla tuvo que ser y primer día de verano.

173. Viaje fin de curso con amigos.


"En Sevilla, la música está en todas partes y todo el mundo se siente involucrado."


Mujeres a bordo.
   
    Y nos fuimos a Sevilla.
    Para celebrar el fin de curso. Los aprobados y las matrículas de honor.     El comienzo del verano. Para sentir el calor del estío y de la compañía.    Y para oler todas las naranjas amargas que nos encontráramos en el recorrido.
    Para pisar con garbo el albero, abanicarnos con avaricia y navegar lento por el Guadalquivir.
    Para admirar la Catedral desde todos los ángulos y acariciar el belfo de los caballos que nos esperaban para pasearnos por el barrio de Santa Cruz. Para tomarnos un salmorejo bajo árboles milenarios y emborracharnos de la noche con guitarras y sorbitos continuos de manzanilla. 

Bajo el sol de Sevilla. Con Sagrario y Marimar en la plaza de España.


Dos de mis chicas del taller de escritura. Elvira y Angelines. Dos cielos.

    Y con el síndrome de Stendhal a cuestas, ante tanta maravilla, nos fuimos, el domingo,  a comer a Zafra, la Sevilla chica, la de las dos plazas, unidas como hermosos y pétreos vasos comunicantes, la de los secretos y silencios de cilicio, como nos "nalguearon", detrás de la vara de medir, esculpida en una de las columnas berroqueñas, bajo uno de los arcos, a la sombra.
   Allí comimos.
   A la vuelta, nos apeteció hacer una parada en Trujillo. Dónde mejor. 
   Fotos en la plaza, bajo la antigua mirada de Don  Pizarro. Y subida a las alturas para conversar un rato con las cigüeñas. Ellas nos contaron.




 Tomando el aperitivo en Zafra, con mi gente guapa de la Casa cultural de Castilla-la Mancha.





Marimar, Andrés y Juani, responsables de Universidad Popular de Leganés. De rodillas, Rafa "el payaso", indispensable. Jefe de la alegría y la algazara de todos los eventos.


Rafa, bien acompañado en la plaza de Trujillo.

   Llegamos ya comenzando la noche. Los autocares, tripulados por dos excelentes conductores, Patricio y Anastasio, dos hombres elegantes y buenos profesionales, que compartieron con nosotros las comidas y las risas, nos dejaron en el punto de partida. 
   El ruido de los equipajes se repartió por todas las calles de Leganés.    Cada viajero a su casa, a relatar a los que esperaban lo visto. 
   A mostrar las fotos que se han hecho en todos los rincones. A contar el calor, el olor del jazmín y las canciones.  A enseñarles el mausoleo con los restos de Colón, la ciudad amada de cada cual en la plaza de España o los colores pastel de la Macarena.
   A deshacer maletas y distribuir recuerdos.



Amigos, ya estamos en el kilómetro 0 del verano.
Vamos a recorrerlo despacio. 
Disfrutando del camino.
Viviendo.




domingo, 21 de junio de 2015

De ansias y sosiegos. De Primitivo Oliva.

172.  Me regalan un poema. O´Cebreiro.



Primitivo y yo. Tuve el honor de presentar su último poemario en mi sede cultural castellano manchega.


    Con motivo de la entrada número 150, de esta vuestra casa, mi amigo y poeta Primitivo Oliva, me envió un poema, con el comentario de que este punto mágico de Galicia es, para él, una puerta misteriosa a lo impalpable.
   Y como admiro a Primitivo como poeta y como amigo, me apetece mostraros sus versos en el salón de esta casa.
   Escuchad:

O' CEBREIRO

Tan cerca de la nieve, 

de nublados, la luna y el silencio. 

Tan inmediato a las abiertas alas 

de pájaros cometa o fugaz dardo.

“Tan cerca de la meta” dicen quienes

llevan sus pies cargados de camino.

“Tan lejos aún…”, observan

los que te hacen su punto de partida.

Un rincón elevado donde el aire,
peregrino también, va tan ligero 
que no detiene el paso entre las calles,
pero deja su transparente voz
saludando al viajero:
-¡Buenoss díasss!
-Buen camino… 
-Podremoss encontrarnosss 
por aquelloss senderosss que transssitessss
en otrosss essscenarios de la vidaaa.

Y rueda por declives de la aldea
donde se abren balcones de esperanza
coloreando las faldas de los montes,
donde se abren las puertas misteriosas
que atraen tantas pisadas… 
Los suspiros 
que describen cansancio del viandante, 
pretenden confundirse con el viento
que huyendo de la mar cruza Galicia,
y el revolar de aquel llevar consigo
los lamentos de pies atormentados
o el júbilo campana de unos pechos
henchidos de armonía con "El Camino";
se abraza con relente que en la noche
viste tenues vestidos adornados
de largas colas grises y nubosas:
prendas que las estrellas deshilachan
dejando dispersados por el monte
semillas y hebras de cristal licuado 
que los ojos confunden con rocío.

Al báculo creyente una leyenda
pone ilusión, perdura entre los goznes 
y granitos del templo centenario.
El tiempo se ha parado en la reliquia.
Descansa de la historia: su camino,
pernoctando interiores de pallozas,
Escribe su diario en unas piedras
talladas por el musgo y la intemperie.
Lo encuentras en los símbolos de runas, 
condimentando olvido entre las potas,
o cortando minutos con el filo
de las hoces colgadas del pasado.

O Cebreiro es el tiempo inalterable.



Enlace a la entrada mencionada.
Por si gustáis de recordar.
Bienvenidos.
Y muchas gracias Primitivo, por esto y por todo, de mi parte y de mis chicos y chicas de la Casa cultural de Castilla- La Mancha.

http://pardocastroeloisa.blogspot.com.es/2015/03/de-ansias-y-sosiegos-celebrando-la.html

Y otra entrada, otra cita con el poeta.
Estamos tan agustito.